La Guarde

¡Qué malo es el maldito periodo de adaptación!

Los pollitos no lo pasan bien; pero os aseguro que nosotros lo pasamos peor. Recuerdo como si fuese ayer el primer día de guarde de Gael: él se quedó llorando en su clase y yo, salí llorando al coche.

Este año, que ya es su segundo, todo ha sido diferente. De hecho, hace solo una semana que ha comenzado el curso y él ya se queda todo el día, además con gusto.  Pero como sé lo mal que se pasa el primer curso, me apetece dar unos consejillos sobre cómo afrontarlo lo mejor posible:

1. No alargues el sufrimiento. Sé que suena feo y sé que cuesta la vida irse pronto de la clase de tu bebé, pero te aseguro que es lo mejor. Quedarte a su lado mientras llora solo alargará el llanto, y tu bebé no entenderá realmente qué está pasando. Lo mejor

Esta es una pregunta que todas las mamás y todos los papás nos hacemos llegado el momento. ¿Estará bien mi bebé? ¿Es esta la apropiada? ¿Habrá una mejor?

La decisión es para mi muy importante, porque nuestro bebé pasa la mitad de su día allí, y nosotros no lo estamos vigilando. Tenemos que tener total confianza en el centro y sus docentes, para que verdaderamente nuestra vida sea más fácil, y no al revés.

Lo primero que creo hay que mirar (y esto me lo comentó una mamá del Club) Es que no aparezca la palabra “guardería” por ningún lado en el Centro. La palabra guardería es horrible, parece que allí se “guardan” bebés, que solo se tienen allí, esperando la hora en que los papás y las mamás los vayan a recoger.

Y esto no debe ser así. En una Escuela

La comunicación con las profes de la guarde es fundamental.

En ella radica nuestra tranquilidad y también la suya, que es la que tiene que cuidar de nuestros pollitos durante el día.

En mi caso, no tenemos libro en el que comunicarnos, sino que todo se deja escrito en una pizarra o se habla al recoger o dejar al bebé. En ocasiones, con el caos que se forma a primera hora de la mañana, papá pollito o yo no podemos explicarle con tranquilidad a sus profesoras algún hecho que consideramos importante, como que el bebé ha dormido mal, que está cansado, que ha estado con tos… bueno, para nosotros cualquier pequeño detalle es importante, y estamos en todo nuestro derecho de poder comunicarlo.

Es más, no peques de “no quiero molestar” porque, según mi experiencia, es todavía peor. Por ejemplo, si tu bebé desayunó tarde tienes que contarlo, porque sino le estarán intentando

¡Pero qué rabia! Y yo preocupada días y días sobre los pocos avances que hacía mi pequeño pollito…. Te cuento.

Me extrañaba ver que Gael no saludaba, ni aplaudía, no mandaba besos… bueno, para ser exacta lo había hecho todo, pero muy pocas veces y nunca más lo volvió a repetir. Pensaba que quizás no lo estábamos estimulando correctamente, o que la atención hacia sus habilidades, sobre todo físicas, no era suficiente. Hasta que se me ocurrió la maravillosa idea de preguntar a su “tita” de la Guarde Mamen y mi perspectiva cambió radicalmente.