málaga

Esta es la pregunta que todos los padres primerizos del mundo nos hemos hecho más de una vez.

¿Le haré daño? ¿Se me caerá de las manos? Primero decirte que NO, no le harás daño, ni se te caerá. Cuando tu bebé nace, por una extraña razón, aprendemos a hacerlo todo sin necesidad de que nadie nos lo explique. Todo lo aprendido durante el embarazo surge de repente, y somos capaces de cuidar a nuestro bebé sin problemas.

Recuerdo cuando en el hospital, veía la soltura de Papá Pollito para cambiarle los pañales a Gael, y no me lo podía creer. Él no había cambiado un pañal nunca en su vida y parecía un experto. Lo que te digo, sale solo. Probablemente porque tampoco tienes otra opción, o aprendes o aprendes.

Sí. Ahora el chupete lo lleva mamá.

No lo usa mamá (a veces apetece eh), pero sí lo transporta a todas partes. Es algo de lo que me di cuenta el otro día y quiero contártelo.

Antes, cuando Gael no se movía de un lado para el otro como una lagartijilla, llevaba su chupete con su cadena, sin ningún problema. El chupete solo se ensuciaba si se me caía al suelo, o si él tiraba fuerte de él, cuando ya era más grande.

Ahora, el chupete tengo que llevarlo siempre yo prendido a la ropa, porque sino él va arrastrándolo por el suelo, entrando en contacto con todos los microorganismos existentes en la ciudad.

¡Cada vez queda menos para nuestro Taller de Recuperación Postparto!

Y para que entiendas mejor qué te encontrarás en él y conozcas lo especial que es nuestra querida Nanny Trainer (@nannytrainer) le hemos hecho una graciosa entrevista. ¡Atenta!:

1. Cuéntanos un poquito de tu experiencia profesional

Me presento: Me llamo Sandra, soy Donostiarra de nacimiento, y he vivido allí hasta los 18 años. Después me fui a estudiar a Madrid, donde me licencié en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte. Ya durante la carrera estuve trabajando en varios trabajos relacionados con el deporte, monitora de tiempo libre con niños, instructora en varias modalidades con adultos…

Desde que estaba en la barriga, Gael comenzó a demostrar lo que sería su tendencia habitual: la falta de peso.

Cuando estaba en la semana 34 aproximadamente de embarazo, mi pollito dejó de crecer y de engordar (yo creo que quería salir, que ya no cabía ahí) naciendo con solo 2,845 kg de peso. Recuerdo que hasta a mi madre le daba miedito cogerlo, porque parecía que se iba a romper.

Una vez fuera del huevo, mi pequeño comenzó a crecer y engordar normalmente,